Como ha ocurrido con la palabra
cultura, a lo largo de la historia, el significado del término civilización también fue cambiando. En principio, en la antigua Roma, el vocablo civilis -del cual
proviene la palabra civilización- se refería a la vida política, al Estado y
al conjunto de los ciudadanos.
A comienzos del siglo xx, se afirmaron
dos posturas con respecto al término. Así, por un lado, pasó a entenderse civilización como sinónimo de cultura y de sociedad; por otro lado, se aplicó
el concepto para designar el estado alcanzado por los pueblos más avanzados.
Pero ¿qué se entendía por "pueblos más avanzados"? La expresión señalaba a aquellos grupos humanos numerosos con determinados adelantos
técnicos, una gran concentración demográfica en las ciudades un nivel al que
todas las sociedades desearían alcanzar. De este modo, se legitimaba la
dominación de un pueblo sobre otro, y se determinaba la existencia de culturas
superiores e inferiores.
El concepto, pues, siguió
evolucionando y, en la actualidad, se entiende por civilización un proceso que
forma parte de un proceso mayor: la cultura. La civilización es el resultado
histórico de las culturas urbanas, por eso, su centro encuentra en las
ciudades y se caracteriza por las relaciones sociales que se establecen en
función de la técnica, la industrialización, la ciencia y el maquinismo.
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