miércoles, 13 de marzo de 2013

La cultura según la Sociología


La Sociología es la ciencia que estudia los órdenes generales de la vi­da social, sus leyes, sus movimientos, sus relaciones con el medio geo­gráfico, con la cultura y con los diferentes aspectos de la vida y de la personalidad del individuo. En este marco, la cultura se circunscribe a las relaciones que establecen los hombres entre sí, relaciones que determinan las diversas estructuras sociales y que se desarrollan en un ámbito específico. Desde este punto de vista, el análisis de la cultura es inseparable de dos elementos fundamentales: la persona y la sociedad.
El concepto de persona se refiere al individuo que es miembro de una sociedad y de un ámbito cultural y que, a partir del aprendizaje entendido como un proceso social, permite el inter­cambio entre la cultura y la sociedad a la cual pertenece, y entre otras culturas y socie­dades. La cultura resulta, así, una unidad funcional que se irá modificando a partir de los cambios que establecen las personas con la sociedad.
La estructura persona-sociedad-cultura puede dividirse en tres aspectos que actúan dinámicamente, transformándose unos a otros:
Individuo como creador de cultura.
Incorporación a la sociedad a partir de diversos procesos.
Formación de la estructura de los grupos sociales.
Puestos en acción, estos aspectos impulsan a las diferentes sociedades para que ellas procuren encontrar modos a fin de solucionar los problemas sociales, materiales y morales -tales como el éxodo rural, la criminali­dad, la urbanización o las migraciones- que trae aparejada la convivencia humana. Entonces, desde el punto de vista de la Sociología, la cultura es un sistema estructurado en el que participan todas las personas que integran una sociedad. ¿De qué manera participan? Por medio de la creación de bienes materiales, ideas y creencias que determinan, a su vez, la posición de cada individuo frente a sí mismo y frente a la sociedad de la que forma parte.
Tanto el concepto propuesto por la Antropología como el aportado por la Sociología han superado la limita­da noción de cultura como patrimonio de unos pocos privilegiados, noción que establecía, a su vez, diversos nivele culturales. Esta restringida definición concebía a la cultura como resultado de la acumulación de conocimiento de los que el individuo era un mero receptor. Así, la cultura se medía de acuerdo con el grado de ins­trucción y con la adquisición de bienes intelectuales considerados "superiores", por lo que una persona podía quedar excluida podía ser conceptuada como "inculta", en caso de que le fuera imposible acceder a esos bienes y conocimientos.
En cambio, la Antropología y la Sociología consideran que el individuo es un creador de cultura y que puede transformarla mediante sus acciones, en función de los vínculos sociales establecidos, con el fin de hallar respuestas a los distintos problemas de la vida. 

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