miércoles, 13 de marzo de 2013

Las subculturas


Los miembros de una sociedad se distinguen entre sí por numerosas características. Por ejemplo: pueden haber obtenido diferente instrucción y educación, pertenecer a distintas religiones, recibir ingresos más altos o más bajos, provenir de familias de inmigrantes o de familias tradicionales locales. De esta manera, los diver­sos grupos sociales van determinando distintas subculturas, condicionadas por diferencias étnicas, reli­giosas, profesionales e ideológicas. Cada una de esas subculturas crea sus propias normas, que no responden necesariamente a las de la cultura principal.
Lo que caracteriza a una subcultura en particular es la solidaridad y el apoyo mutuo que suele existir entre sus miembros. Estos comportamientos se expresan a través de ciertos rituales (por ejemplo, el ejercicio de leal­tades territoriales) y se revelan con la adopción de un estilo propio reflejado en una forma de vestir o en la uti­lización de símbolos determinados.
La pertenencia del individuo a una subcultura va desarrollando su personalidad y su posi­ción frente a la sociedad.
A su vez, el entrecruzamiento de subculturas permite la formación de un sistema que se integra en la estructura cultural general. Así, en ciudades como Buenos Aires, Londres o Nueva York, se desarrollan diversas subculturas determinadas por las múltiples migraciones provenientes de distintos países del mundo. Esos grupos, a su vez, van definiendo el carácter de la estructura social de las ciudades. 

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