miércoles, 13 de marzo de 2013

La identidad cultural


La humanidad se fue dividiendo en numerosas sociedades, grupos, naciones y Estados que se han ido conformando -y continúan haciéndolo- dentro de un marco de ideas y de creencias comunes.
Ahora bien, ¿qué es lo que une a los miembros de cada comunidad, de cada grupo?
Los liga un mismo sistema complejo de ideas, bienes y hábitos que definen su estructura básica y que los diferencian de otras formaciones sociales similares. Estos rasgos hacen que cada grupo o sociedad ten­ga una identidad específica y un sentimiento de pertenencia cifrado en el "nosotros", lo que le permite desta­carse de otras comunidades distintas, ajenas, formadas por los "otros". A partir de ese "nosotros", cada indivi­duo construye su "yo", su identidad particular, y afirma su pertenencia a determinado grupo o sociedad.
Pero ese sentimiento de pertenencia no depende de la cercanía o de la vecindad. Así, la identidad de un in­dividuo puede definirse por el hecho de ser judío, de compartir la religión budista, por regirse según, los códi­gos de la new age, por ser un heavy metal o un miembro de Greenpeace. Estas particularidades trascienden las fronteras, porque se basan en características identificatorias que existen en los más diversos países, o que son el resultado de migraciones cuyos protagonistas siguen conservando la cultura de origen, que irán modificando con los aportes de la nueva sociedad de residencia.
La identidad se construye a partir de la incorporación de determi­nados códigos comunes, como los hábitos lingüísticos, las tradiciones populares, los modos de actuar, las ideas, los deseos y las actividades más diversas.
La identidad cultural presupone ciertos bienes culturales comunes que pueden clasificarse de la siguiente manera:
• identificación de símbolos: son los objetos materiales -como escu­dos, banderas, emblemas, vestimentas, transportes, objetos artísticos- en los cuales se proyecta la fuerza de un grupo. Estos elementos actúan como instrumentos identificatorios que relacionan a los integrantes de ese grupo y que les permiten diferenciarse de los demás;
• sistema normativo: está formado por los esquemas de conduc­tas entre los que se cuentan los modales, la tradición, las costum­bres, las leyes y la religión. Estos esquemas determinan la ideología y las normas de control social.
Estos bienes culturales, simbólicos y normativos, se van modifi­cando en función de las relaciones que surgen entre las personas que conforman una cultura ("nosotros"), y entre estas y los individuos de otras identidades ("otros"). 

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